El doble antídoto

 Esto no es más que un ejercicio para poner en palabras parte de los pensamientos que me asaltan en mi día a día. No tengo tiempo ni energía para escribir un cuento entero, pero tengo ganas de poner algunas de estas cosas “allá afuera” para que otros, quien sabe quienes, las lean. 



El doble antídoto 


Conocí a Marcelo en un váter lleno de gente. No era la primera vez que lo veía. Pero fue esa noche después de rozarnos casualmente, cuando descubrí que me gustaba aquel chico. El fin de semana lo pasamos entero en la cama y cuando me di cuenta había pasado un año, y ya no podíamos vivir el uno sin el otro. Estábamos en 1981 y Madrid era nuestro.


Yo me pasaba la noche yendo y viviendo de la ventana a la cama, pendiente de escuchar el ruido de la puerta…

Recuerdo México DF. Marcelo y yo borrachos escuchando a Chavela Vargas cantando “La noche de mi amor”...

 Dolor y Gloria


Nunca he vuelto a ver esa película, quizá si terminara como Salvador no sería un final tan malo para mí. Igual y como decía, en esa ominosa carta que me arruinó el inconsciente y me llenó con los llantos más tristes, me voy a morir solo. A la mejor y su maldición es como la de Férula sobre Esteban Trueba y ese es mi destino, si es así, ojalá tenga una visita como la que recibe Salvador para tomar tequila.


Igual y las cosas son menos terribles para mí, después de todo tengo un doble antídoto contra esa epístola ominosa que fue como un dardo envenenado.


Y el antídoto llegó en dos partes, como quien se aplica una vacuna y luego un refuerzo y vino desde la misma fuente. Con palabras unas más dulces que las otras, con palabras que con todo su poder, conjuraron  un exorcismo que al fin me libró de la maledicencia de aquella epístola digital. Fueron un bálsamo para curó una herida vieja y profunda.


Quizá sea un buen día hoy para volver a ver Dolor y Gloria, la verdad no recuerdo dónde estábamos cuando la vimos, pero sospecho que en la sala de mi casa, en ese sofá mullido que le compré de reuso a C y donde vi tantas películas con M y donde comimos fondue cuando recien nos conociamos. Una vez estando ahí abrazados me contó algo y no atiné sino a abrazarlo fuerte, espero esa haya sido la respuesta correcta. 


Sin darme cuenta ya llevo casi una década desde que salí del depa de San Pedro, a la mejor lo que tengo que hacer es ser como la canción de Serrat “entre el cielo y el mar, vagabundear. Como un cometa de caña y de papel, me iré tras una nube pa’ serle fiel”.


Y pues sí, en efecto su segunda carta llegó a sanarme todavía más. Ya la primera había tenido un efecto curativo y la segunda fue una lluvia en el desierto, una sombra en el sol de mediodía, ese algo que fortalece la naturaleza misma de uno, es palmada que reconforta.


El otro día le dije a mi analista que esperaba que con cada repetición, con cada ocasión en que volvía a contar lo mismo, algo se dinamizara, algo se fuese moviendo poco a poco en mi anquilosada psique que me permitiera experimentar el mundo desde un lugar un poquito diferente. Quizá esta segunda inyección literaria también esté ayudando con esos movimientos. Da confianza de que no ha sido todo malo, que no la he regado, que se vale fallar, levantarse el polvo y seguir pa’ delante. 


Gracias por curar un poco el veneno de la tristeza, por lanzar un hechizo  que rompa la maldición. It feels good not feeling like a monster from time to time, to know am I not unlovable!  Sometimes one can not help but to think that one is the problem, yet it is good to know that others see some level of good in what one has done. Las locuras de la asociación libre, me acordé de Quantum leap, qué bonito sería poder visitar así el pasado para enmendar. 


En días recientes he lamentado no tener* una familia* (quizá ya lo explique luego en otra entrada), pero por hoy, que los efectos de sus palabras corren por mi sistema, hasta parece que me basto a mí mismo como familia. Por hoy me siento familia suficiente, con todo y la otra familia que sí tengo. 


Estaba pensando en los recuerdos bonitos  y me acordé del negocio de las piedritas, hacía mucho que no pensaba en eso, pero es un recuerdo muy bonito. Quizá otro efecto de este segundo antídoto es uno de alcances alquímicos, uno que permita transmutar los caminos, los significados, las vivencias, en un campo más vivo, verde, donde la vida crezca. Gracias.


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