Tacos de pollo de supermercado
Esto no es más que un ejercicio para poner en palabras parte de los pensamientos que me asaltan en mi día a día. No tengo tiempo ni energía para escribir un cuento entero, pero tengo ganas de poner algunas de estas cosas “allá afuera” para que otros, quien sabe quienes, las lean.
Este mundo poblado de recuerdos, parece estar dispuesto a saltarse a la cara desde los lugares menos imaginados, los más recónditos. Es media tarde y me dispongo a preparar algo de comer, ha sido un día largo; una junta tras otra.
En la cocina abro el refrigerador, este fin de semana no fui al super así que hay poca comida y más bien voy a recalentar parte de lo que cené ayer. En el congelador hay un paquete de verduras congeladas, hace varios meses que las compro porque son una forma muy práctica y eficiente de comer verduras. Sólo hace falta tomar un puño, meterlas al microondas y listo, verduritas al vapor. Y ahí, junto a las verduras congeladas estaba ese paquete de barritas de pescado que compré no se cuando y que sólo he comido una vez. Fue mirarlo y de pronto estaba en algún momento de 2010 o 2009 en el departamento de San Pedro de los pinos, comiendo taquitos de frijol de cajita de esos que venden o vendían en el super. La primera vez que P me invitó a comer preparo eso, comimos en esa mesa de cristal y patas tubulares color plateado, sobre la vajilla de platos azules y los manteles de palitos de madera.
Comimos esos taquitos de frijol que vendían en cajita, no recuerdo si había salsa de por medio, pero sí recuerdo que volví a comer esos taquitos muchas veces a lo largo de los años. A veces los comíamos en la mesa, otros sentados en la alfombra de la sala, pocas veces comíamos en la recamara, pero supongo que debió haber algunas ocasiones.
Y ya, eso es todo el recuerdo. La cosa es que en cuanto me pongo a escribir se me van ocurriendo otras cosas, pero no quiero escribir un diario entero, para eso ya tengo los diarios de papel.

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